Methicillin-Resistant Staphylococcus aureus (MRSA) Bacteria
Methicillin-Resistant Staphylococcus aureus (MRSA) Bacteria

Problemas principales de la optimización del uso de antimicrobianos

Puede que hayas notado algunos de los siguientes problemas en la optimización del uso de antimicrobianos en el video:

  1. Posible prescripción subóptima de antibióticos en la atención primaria: “muchos antibióticos distintos por parte del médico de cabecera”

  2. Falta de conocimiento por parte del paciente sobre antibióticos y resistencia, y de implicancia en la toma de decisiones sobre su atención: “debería haber dicho algo… los asesores saben más”

  3. Falta de conocimiento e interés sobre la resistencia a antibióticos por parte del personal: “no es algo por lo que debamos preocuparnos demasiado”

  4. Bajo cumplimiento de los consejos sobre antibióticos del microbiólogo y de las recomendaciones de tratamiento antibiótico locales: “antibióticos populares que suele utilizar para estos casos”

  5. Duración del tratamiento antibiótico: “normalmente receta para entre 14 y 28 días”

  6. Una sugerencia de uso inadecuado de antibióticos para profilaxis (en lugar de tratamiento): “generalmente prefiere utilizarlos (los antibióticos populares) para prevenir estas infecciones” a pesar de que “no son nuestras políticas”

  7. No hay evidencias, en el video, de que los médicos y farmacéuticos (o un equipo de optimización del uso de antimicrobianos) trabajen conjuntamente para optimizar la prescripción

A menudo, la optimización del uso de antibióticos solo se tiene en cuenta una vez se presenta una “crisis” imprevista; por ejemplo, un aumento local de la incidencia de infecciones resistentes a antibióticos, como en la simulación de brote, o, a nivel nacional, la preocupación de los pacientes, los familiares, los medios u otros. A pesar de que el hospital del video contaba con un equipo de gestión de antimicrobianos (EGA), las señales de alarma, algunas de ellas identificadas en el “ejercicio de preparación” de la Semana 1, o bien pasaron desapercibidas o no fueron respondidas, lo que provocó una crisis.

A pesar de que cualquier uso de antibióticos tiene un impacto ecológico, los antibióticos de amplio espectro como las fluoroquinolonas, los betalactámicos o los inhibidores de la betalactamasa, las cefalosporinas y los carbapenemos presentan una mayor probabilidad de seleccionar bacterias multirresistentes, así como de desencadenar una infección por Clostridium difficile debido a su mayor efecto en el microbioma humano y ambiental, en comparación con fármacos de menor espectro como la bencilpenicilina, la trimetoprim y las tetraciclinas.

El uso de fármacos de amplio espectro debe limitarse a los pacientes que presenten una infección grave o resistente a antibióticos que requiera su uso. Siempre que sea posible y seguro desde el punto de vista clínico, se debe utilizar el antibiótico de menor espectro disponible. Se deben realizar pruebas microbiológicas adecuadas antes de empezar el tratamiento antibiótico, siempre que sea posible, con el fin de guiar el tratamiento subsiguiente, así como proporcionar datos importantes para la vigilancia epidemiológica.

A nivel de sala, es vital que los médicos (u otras personas encargadas de la prescripción) y los farmacéuticos (cuando los haya), que cuentan con capacidades distintas y son vitales para una prescripción de antibióticos óptima, así como los equipos de gestión de antimicrobianos, trabajen de forma conjunta y armoniosa, como compañeros en igualdad.

A nivel organizativo, los equipos de optimización del uso y gestión de antibióticos deben desarrollar relaciones funcionales y de respeto con los equipos clínicos para, por ejemplo, optimizar el cumplimiento de las recomendaciones locales sobre antibióticos y responder de forma eficaz cuando no sea el caso.

La medición y supervisión del uso de antibióticos a lo largo del tiempo, preferentemente combinadas con la vigilancia local de tipo epidemiológico de los microorganismos, son un componente fundamental de la optimización del uso de antibióticos, que puede permitir una respuesta temprana a un problema antes de que tenga lugar una crisis. Este componente de la optimización se comentará con más detalle durante la Semana 3.

Otros problemas que puedes haber identificado, pero que afectan más al equipo de prevención y control de infecciones (ECPI), son:

  • lavado de manos (la esposa del paciente reconoció que esta era subóptima)

  • el contacto entre pacientes alentado por el personal

  • la técnica para la inserción del catéter.

Es importante señalar que los EGA y ECPI, no obstante, deben colaborar estrechamente, con superposición en las funciones y la gestión; algunas organizaciones han integrado estos equipos con este propósito.

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This article is from the free online course:

Optimización del uso de antimicrobianos: Gestión de la resistencia a los antimicrobianos

University of Dundee