Violencia de género, violencia machista y control coercitivo

La violencia de género o la violencia machista consiste en controlar a un miembro de la pareja en una relación sentimental. Puede tratarse de violencia física, pero también violencia psicológica, sexual o económica. Le puede ocurrir a cualquier mujer, en cualquier tipo de familia.

La violencia de género no es un tema nuevo, es un problema social e histórico que afecta a las mujeres, y requiere que estas puedan expresar la situación de violencia en la que se encuentran. Por otra parte, se sabe que el embarazo y el posparto no evitan que una pareja sea violenta. De hecho, las investigaciones demuestran que la violencia de género aumenta durante y después del embarazo (Velasco C, 2014; Finnbogadóttir & Dykes, 2016).

La Ley orgánica 1/2004 de protección integral contra la violencia de género o leyes específicas en algunas comunidades como en Cataluña – 5/2008 (Llei del dret de les dones a erradicar la violencia masclista) incluyen la violencia física, psicológica, sexual y económica dentro del término de violencia de género o machista, e implica relaciones abusivas y coercitivas. La violencia de género es un delito en España.

Control coercitivo

El control coercitivo es un patrón de manipulación psicológica y emocional, amenazas o agresiones, uso de humillación e intimidación u otro abuso para causar daño emocional o físico a otra persona. No se limita a un solo incidente, sino que es un patrón deliberado y continuo de comportamiento de control donde una persona busca tener poder y control sobre otra en una relación.

Violencia física

La violencia física comprende cualquier acto de fuerza contra el cuerpo de una mujer, así como cualquier omisión de socorro, intencionales o negligentes, con el resultado o el riesgo de producirle una lesión física o un daño. Suele consistir en agresiones físicas, tales como golpear, pegar, cortar, pinchar, quemar, etc. En esta forma de violencia se presentan ocasiones de máximo riesgo para las mujeres, en las que puede peligrar su integridad física y pueden sufrir riesgo de muerte. Las agresiones físicas siguen siendo agresiones incluso cuando no dejan una marca visible. No disculpes estas acciones ni te culpes a ti misma, y tampoco las tomes a la ligera o como acciones “únicas”; a menudo, estos comportamientos empeoran con el tiempo.

Violencia psicológica

La violencia psicológica comprende toda conducta u omisión intencional que produzca en una mujer una desvaloración o un sufrimiento, por medio de amenazas, humillación, vejaciones, exigencia de obediencia o sumisión, coerción verbal, de insultos, de aislamiento o cualquier otra limitación de su ámbito de libertad. Este tipo de violencia es un medio muy efectivo para crear un desequilibrio de poder en una relación. Las acciones de los hombres maltratadores pueden ser sutiles y, con el tiempo, pueden desgastar la confianza y la autoestima de la persona abusada. Las personas fuera de la relación no pueden verla fácilmente y la persona maltratada ni siquiera puede reconocer que está sucediendo. Este tipo de abuso puede incluir:

  • Humillar o insultara la víctima, menospreciar sus intereses y pasatiempos, o criticar sus esfuerzos y logros.
  • Controlar a la víctima constantemente mediante el uso de tecnología, como revisar los correos electrónicos, ordenador o teléfono móvil o físicamente como, por ejemplo, ser perseguida dentro y fuera de la casa o tener que informar con frecuencia de dónde y con quién está.
  • Un maltratador puede mentir y manipular a familiares, hijos o amigos para tratar de evitar que se vuelvan contra él.
  • Negación: El maltratador niega haber dicho o hecho algo dañino; esto también implica que el abusador afirme que la víctima está “loca”, “imaginando cosas” o “inventando cosas”.
  • Amenazas por parte del maltratador para lastimarse a sí mismo o a la víctima, a los hijos, familiares o amigos de la víctima si la víctima no cede ante las peticiones del abusador.

Violencia sexual y abusos sexuales

La violencia sexual comprende cualquier acto de naturaleza sexual no consentido por las mujeres, incluida la exhibición, la observación y la imposición, mediante violencia, de intimidación, de manipulación emocional, de relaciones sexuales, con independencia de que la persona agresora pueda tener con la mujer o la menor una relación conyugal, de pareja, afectiva o de parentesco.

Es el establecimiento forzado de relaciones sexuales o la imposición de conductas sexuales percibidas como degradantes para la víctima. Algunas actitudes reconocidas pueden ser: violarla, obligarla a determinadas formas de coito, forzarla a la prostitución, tomar represalias por insatisfacción, obligarla a tener relaciones delante de los hijos y las hijas o de otras personas y utilizar el sexo para denigrarla o para iniciar discusiones.

Violencia económica

Consiste en la privación intencionada y no justificada de recursos para el bienestar físico o psicológico de una mujer y, en su caso, de sus hijas o hijos, y la limitación en la disposición de los recursos propios o compartidos en el ámbito familiar o de pareja. Se trata del establecimiento y el mantenimiento de una dependencia económica forzada.

El maltratador puede:

  • Controlar todas las finanzas familiares o domésticas.
  • No permitir que su pareja vea extractos bancarios, facturas o transacciones financieras.
  • Hacer que su pareja le enseñe todas las compras y proporcione recibos.
  • No pagar facturas, comprar comida o artículos necesarios para la familia y ser irresponsable con las finanzas familiares.
  • Robar o vender a su pareja y cogerles dinero.
  • No permitir que su pareja tenga una cuenta bancaria o ingresos independientes.
  • Retener dinero porque su pareja no quiere tener relaciones sexuales.

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This article is from the free online course:

La Salud de la Mujeres en el Postparto

Trinity College Dublin