Consejo de la semana

La llegada de un bebé y el inicio del ejercicio de la maternidad después del parto es una de las mayores transformaciones vitales para la vida de las mujeres. Conlleva numerosos cambios fisiológicos, neurohomonales, emocionales, conductuales y sociales que requieren y exigen un enorme esfuerzo adaptativo para el organismo femenino.

Se entiende pues, que la mayoría de las madres experimenten durante las primeras semanas después del parto, una serie de cambios fisiológicos, del humor, conductuales y en las relaciones personales. Aparecen ansiedades y miedos, a sí mismas e inseguridades respecto al cuidado del bebe, la lactancia y la crianza adecuada. En la mayoría, se resuelven con la estabilización fisiológica, la adquisición de nuevos repertorios y aprendizajes y con las ayudas y el apoyo del entorno personal y profesional. En este sentido son muy recomendables la preparación previa durante el embarazo, la corresponsabilidad de la pareja en los cuidados, el hablar con otras madres, grupos de lactancia, así como pedir ayuda y acompañamiento de profesionales durante los primeros meses.

Sin embargo, sabemos que una de cada diez madres deberá afrontar todos estos retos, sintiéndose triste, deprimida y ansiosa por la presencia de una depresión posparto. La depresión es una de las complicaciones maternas más frecuentes en el posparto, aunque muchas no son diagnosticadas ni tratadas, con los riesgos que esto conlleva. La depresión posparto dificulta el funcionamiento materno, el vinculo y compromete la salud de la madre y del bebé. Por ello, es importante saber reconocerla y actuar precozmente, tratándola y evitando la cronificación.

Podemos identificar las embarazadas que tienen mas riesgo de deprimirse en el posparto y realizar intervenciones psicoeducativas profilácticas durante el embarazo y asegurarles una buena evaluación y atención en el posparto inmediato. Tienen más riesgo aquellas mujeres que han sufrido episodios depresivos previos o presentan síntomas durante el embarazo de ansiedad o depresión. Mujeres cuyas madres o hermanas han padecido una depresión en el posparto de sus hijos. Mujeres sensibles a los cambios hormonales (por ejemplo, sufre un síndrome premenstrual muy acusado) y en mujeres perfeccionistas y muy autoexigentes o mujeres expuestas a la violencia de su pareja o de una pareja anterior.

¿Cómo puedes reconocer que estas sufriendo una depresión posparto? ¿Qué síntomas tiene?

La depresión posparto conlleva una serie de síntomas, identificables que frecuentemente aparecen dentro del primer mes posparto, pero que también pueden iniciarse mas tardíamente. Así puedes reconocerla:

  • Te sientes cansada, apática, desmotivada y sin energía.
  • No disfrutas con cosas que antes te resultaban placenteras.
  • Has perdido interés en tu bebé y te sientes incapaz de cuidarlo.
  • Estás obsesivamente preocupada por tu bebé
  • Lloras por todo y estás triste, ansiosa o irritable.
  • Tus patrones de sueño han cambiado: duermes mucho o tienes insomnio.
  • Tienes dificultades para comer, o bien comes en exceso.
  • Te duele el pecho, tienes palpitaciones y dolor de cabeza.
  • No puedes concentrarte y te cuesta mucho tomar decisiones.
  • Sientes culpabilidad por tu estado.
  • Temes llegar a hacerte daño a ti misma o al bebé, e incluso has pensado que de esta manera no merece la pena vivir.

Si tienes algunos de esto síntomas debes consultar con tu profesional referente (medicina familia, matrona) pues muy posiblemente estés pasando por una depresión posparto, que deberá ser diagnosticada y tratada por profesionales especialistas en salud mental perinatal. Hay tratamientos antidepresivos compatibles con la lactancia materna, que mejorarán tu estado anímico y físico y favorecerán sentimientos de cercanía con tu bebé.

Hay terapias psicológicas que disminuirán los sentimientos de culpa, la baja autoestima y promocionarán el vínculo sensible con tu bebé. Algunos países disponen ya de dispositivos específicos para la realización de terapias intensivas, a las que acuden las madres con sus bebés, como hospitales de día madre–bebé o las unidades de ingreso psiquiátrico madre-bebe para casos más graves.

La mayoría de las madres que pasan por una depresión posparto se sienten culpables. La depresión no aparece por no querer al hijo, ni por ser débil ni por haber hecho algo mal; es una enfermedad que requiere tratamiento y ayuda. Esta idea debe ser asumida por la familia y la pareja, para poder ofrecer la ayuda logística, la atención, el cuidado y la comprensión necesaria que una madre afecta de una depresión necesitará durante su recuperación.

Lluisa Garcia-Esteve. Psiquiatra perinatal. Unidad de Salud Mental Perinatal. Hospital Clínico. Barcelona

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This article is from the free online course:

La Salud de la Mujeres en el Postparto

Trinity College Dublin