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El enlace investigación-políticas

El enlace entre investigación social y políticas públicas –su potencialidad, sus dificultades, las estrategias para su promoción– constituye un asunto de interés en el mundo académico desde hace décadas. En esta contribución, Luis Carrizo presenta algunas reflexiones publicadas en el volumen colectivo “América Latina y el Caribe. La política social en el nuevo contexto.”, Volumen 2 de la serie “Repensar América Latina”, editada por UNESCO y FLACSO.

En distintos foros y ámbitos del quehacer académico, técnico y político, se verifica una creciente conciencia sobre la complejidad de los asuntos públicos y de los procesos de decisión política, dados en contextos de mundialización, con debates sobre nuevas formas de gobernanza y más exigencia de racionalidad, participación ciudadana, transparencia y rendición de cuentas. En este marco, las condiciones y potencialidades de un diálogo productivo entre investigadores y tomadores de decisión deben considerarse de importancia estratégica en la reflexión académica y en la acción concreta.

Académicos, centros de investigación, ONGs internacionales y organismos multilaterales de cooperación han puesto el foco desde hace décadas en la importancia –decisiva para el desarrollo¬¬– de contribuir a generar diálogos fértiles entre los resultados de la investigación social y la elaboración de políticas. El fundamento: la creciente convicción de que las políticas públicas serán más pertinentes, sólidas y sustentables si se nutren de información científicamente relevante, basada en evidencia, con métodos de verificación y seguimiento idóneos.

Sin embargo, la abundante literatura internacional sobre el tema nos informa acerca de las innumerables dificultades para abonar un vínculo que, en este mundo crecientemente complejo, se torna cada día más necesario para fundamentar y alimentar los procesos de diseño, toma de decisión, implementación y evaluación de políticas al servicio del desarrollo. Esto configura un fenómeno especialmente sensible en América Latina, tanto por las condiciones reales de vida de sus poblaciones, como por las culturas políticas, sociales y científicas que se imbrican en este fenómeno. Buena parte de la literatura internacional destinada al análisis de este tema proviene de países del norte, y no necesariamente aplican vis à vis cuando consideramos nuestro contexto regional, aunque vale decir que sus avances y debates constituyen una invalorable contribución a la reflexión y la elaboración de estrategias para superar el hiato entre una y otra dimensión del binomio investigación-política.

Es cierto que algunos fenómenos contemporáneos provocan nuevas configuraciones en el rol de los investigadores sociales, así como en los modos de producción y uso del conocimiento científico. Sin embargo, también en la arena de las decisiones políticas se advierten nuevos escenarios, con mayor complejidad en los procesos, en las rutas de decisión y en el mapa de los actores involucrados en ellas. Estas transformaciones están en el texto y el contexto de nuestra época, trayendo consigo importantes novedades y desafíos. Germán Solinís –al describir las tareas del grupo de trabajo del Programa MOST sobre gobernanza y diálogo entre ciudadanía, decidores políticos e investigadores– indica algunos pilares conceptuales mayores que surgieron de la tarea de este colectivo. Entre ellos, la emergencia de dinámicas multiactorales y transdisciplinarias, con actores, hacedores de políticas y agentes sociales que se resitúan y recomponen, dejando emerger la transdisciplinariedad como una clave de comprensión de este problema. (…) Al centro de estas dinámicas, aparece un nuevo estatus para los investigadores de las ciencias sociales.

Desde esta perspectiva, se abren dos campos de problemáticas que requieren atención.

  1. De una parte, los modos de producción de conocimiento, tanto en lo que refiere por un lado estrictamente al saber científico y académico, como por otro a la participación de otros actores, sociales y políticos, en esta producción.
  2. De otra parte, la vinculación entre conocimiento y políticas, enlace estratégico para la definición de acciones públicas que respondan a las necesidades del mundo real con sustento de calificados fundamentos científicos.

De este modo, la investigación aplicada de la que se ha hablado se puede caracterizar también como una investigación implicada, tanto en el sentido que le otorga René Lourau como el que describe Helga Nowotny. El concepto de “implicación” que propone Lourau habla del análisis que el investigador debe realizar acerca de su involucramiento con el objeto de estudio, elucidando (a través del auto-análisis y el registro del “diario íntimo”) los mitos, afectos, prejuicios e intereses que lo habitan, en fin, lo que el autor denomina los imaginarios instituídos que tienden a orientar su trabajo . Por su parte, Nowotny, al complementar el contexto de aplicación del conocimiento con el contexto de implicación, se pregunta: ¿qué implicaciones tiene lo que estamos haciendo?, ¿qué implicaciones tiene la manera que elegimos para formular y resolver problemas?, ¿cuál es el papel de la gente en nuestro conocimiento?

En estas nuevas tramas, no habrá respuestas unívocas para avanzar en diálogos fértiles entre los componentes del binomio investigación-políticas. El escenario es multidimensional, dinámico, de proyección incierta. Las respuestas deberán ser rigurosas, innovadoras y versátiles. Lo que parece claro es que, en este proceso ineluctable, no hay regreso a simplificaciones que creían ver a las políticas como un producto de iluminados y a la investigación como un privilegiado laboratorio ajeno y aislado. Si bien estamos todavía en la infancia de esta prometedora relación (aún teniendo en cuenta la importante cantidad de trabajo acumulado sobre el tema), el enlace entre investigación, sociedad y política hoy crece y afirma su lugar en el mundo. Al menos, aunque a veces con tropiezos, ya camina.

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This article is from the free online course:

Desigualdades en América Latina y el Caribe: Investigación, Políticas y Gestión para las Transformaciones Sociales

UNESCO

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