Una estrategia restrictiva utiliza intervenciones que evitan o proporcionan una “barrera” para la prescripción o administración de un antibiótico.
Las intervenciones restrictivas son más eficaces que las intervenciones educativas a corto plazo, aunque no lo son a largo plazo.
Una estrategia persuasiva utiliza intervenciones que pretenden convencer a los profesionales sanitarios para que prescriban de forma adecuada mediante el abordaje de las deficiencias de conocimiento, actitudes o comportamientos subyacentes.
Las intervenciones persuasivas son menos eficaces que las intervenciones restrictivas a corto plazo, aunque son igualmente eficaces a largo plazo. La diferencia entre las estrategias restrictivas y persuasivas se resume en la siguiente figura.
Las intervenciones también pueden ser estructurales. Por ejemplo, la introducción a nivel hospitalario de tecnologías de diagnóstico rápido en el laboratorio o de ayuda informatizada a la toma de decisiones clínicas. En la vida real se suele emplear una combinación de estas estrategias.
Metarregresión de la diferencia en la magnitud del efecto entre las intervenciones restrictivas y persuasivas 1, 6, 12 y 24 meses tras la intervención. La diferencia es restrictiva menos persuasiva, por lo que los valores positivos de la diferencia indican una mayor magnitud del efecto en las intervenciones restrictivas, mientras que los valores negativos indican una mayor magnitud del efecto en las intervenciones persuasivas. Las barras muestran el intervalo de confianza del 95 % para la media de la diferencia.