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Reducir el desperdicio alimentario en la UE

An article outlining the EU policy and targets relating to food loss and waste including The Green Deal.
© EIT Food

La investigación ha revelado que la «legislación y las políticas» son responsables de impulsar el desperdicio de alimentos[1]. Sin embargo, también pueden actuar como marcos de apoyo para la reducción de residuos.

El problema

El desperdicio de alimentos es un ámbito político relativamente nuevo. Está siendo reconocido como un problema global y ha ascendido en la agenda pública y política en los últimos 10 años. En respuesta al informe de 2011 de la FAO [2] sobre las impactantes cantidades de pérdidas y residuos de alimentos a escala mundial, la UE se comprometió a abordar el problema.

El desperdicio de alimentos se mencionó por primera vez explícitamente en 2011 con la adopción de la Hoja de ruta hacia una Europa eficiente en el uso de los recursos. Sin embargo, poco se logró en los años siguientes. No se aplicaron políticas jurídicamente vinculantes centradas en el desperdicio de alimentos y las políticas existentes no se alinearon entre los Estados miembros. En 2016, el Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) emitió una evaluación del papel de la UE en el desperdicio de alimentos. Su informe determinó que las medidas adoptadas hasta la fecha eran fragmentarias e intermitentes. No había una definición común de desperdicio de alimentos ni una base acordada del objetivo de reducción de desperdicios. Llegaron a la conclusión de que la UE no estaba combatiendo eficazmente el desperdicio de alimentos [3].

La amplia y compleja gama de políticas pertinentes de la UE que influyen en la generación, prevención y valorización de los residuos alimentarios contribuye al problema. Los proyectos de investigación identificaron 10 ámbitos políticos relacionados con los residuos alimentarios [4]: política de residuos y recursos, higiene y seguridad alimentaria, utilización de antiguos alimentos para la alimentación animal, agricultura y desarrollo rural, políticas pesqueras, prácticas comerciales desleales, bioenergía, información sobre los productos envasados y etiquetado de fechas, cambio del comportamiento de los consumidores y cooperación voluntaria en la cadena alimentaria [4, 5].

Cada uno de estos sectores tiene una perspectiva diferente de los problemas y soluciones de los sistemas alimentarios. Decidir un plan de acción a gran escala es complicado, ya que los problemas varían de un país a otro, de una estación a otra y a lo largo de la cadena de suministro de alimentos. ¡Ni siquiera había una sola definición del término básico, ‘alimento’! Los productos agrícolas solo se definen como «alimentos» una vez cosechados y destinados al consumo humano. Por lo tanto, lo que se pierde en la granja (por ejemplo, cultivos no cosechados o cultivos redirigidos para compost o alimentación animal) puede no ser contabilizado en estimaciones de pérdida de alimentos.

Las soluciones

El Pacto Verde

El 11 de diciembre de 2019 se presentó el Pacto Verde Europeo. El objetivo es conseguir que Europa sea «climáticamente neutra» en 2050, impulsando la economía mediante la tecnología verde, creando una industria y un transporte sostenibles y reduciendo la contaminación. Hay 9 ámbitos políticos [6]:

  • Biodiversidad: medidas para proteger el ecosistema
  • De la granja a la mesa: formas de garantizar sistemas alimentarios más sostenibles
  • Agricultura sostenible – Política Agrícola Común (PAC)
  • Energía limpia: oportunidades de fuentes alternativas y más limpias de energía
  • Industria sostenible: formas de garantizar ciclos de producción más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente mediante un nuevo Plan de Acción para una Economía Circular
  • Construcción y renovación: la necesidad de un sector de la construcción más limpio
  • Movilidad sostenible: promover medios de transporte más sostenibles
  • Eliminación de la contaminación: medidas para reducir la contaminación rápida y eficazmente
  • Acción por el clima: conseguir que Europa sea climáticamente neutra para 2050 (emisiones netas cero de gases de efecto invernadero).

Como parte de la nueva estrategia «de la granja a la mesa», la UE afirma que intensificará su acción para prevenir la pérdida y el desperdicio de alimentos a lo largo de toda la cadena de valor alimentaria. Mediante esta estrategia, la Comisión propondrá objetivos jurídicamente vinculantes para la reducción de los residuos alimentarios antes de 2023. Asimismo, la Comisión se ha comprometido a revisar las normas de la UE sobre el marcado de fechas («fecha de caducidad» y «fecha de consumo preferente») y también se investigarán las pérdidas de alimentos en la fase de producción.

Objetivos

La UE está comprometida con la meta 12.3 de los ODS de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita a nivel minorista y de consumo para 2030 y reducir las pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministro de alimentos.

Trabajando juntos

En 2016, la Comisión Europea también puso en marcha la Plataforma de la UE sobre pérdidas y desperdicios de alimentos [9]. Se trata de un foro único que reúne a actores clave que representan intereses tanto públicos como privados –desde la granja a la mesa– hacia el objetivo del ODS 12.3. En diciembre de 2019, la Plataforma de la UE lanzó recomendaciones de acción para ayudar a acelerar el progreso hacia los objetivos de reducción de residuos y pérdidas alimentarios. Entre ellas se incluyen metodologías de medición de residuos alimentarios, directrices para la donación de alimentos, directrices para un mejor uso de los antiguos alimentos para el pienso y un mejor uso del marcado de fechas.

  • Donación de alimentos: antes de 2017 había muchos obstáculos a la redistribución de alimentos dentro del marco regulador de la UE (por ejemplo, seguridad alimentaria, etiquetado, IVA). La facilitación de la donación de alimentos es actualmente un ámbito de trabajo prioritario en la UE. Cuando se generan excedentes de alimentos seguros y aptos para el consumo humano, el destino preferido es ponerlos a disposición de las personas necesitadas.

  • Alimentación animal: en 2018, la Comisión adoptó directrices de la UE para permitir que los alimentos que no son adecuados para el consumo humano (por ejemplo, pan no vendido, galletas rotas) se utilicen como alimentación animal cuando sea seguro hacerlo.

  • Marcado de fechas: la Comisión propondrá una revisión de las normas de la UE sobre la fecha límite para 2022. Está previsto que las directrices que aclaran los requisitos legales para unas prácticas de marcado de fechas más coherentes por parte de los operadores de empresas alimentarias y las autoridades de control finalicen en 2021.

Mediciones

Los datos nuevos y coherentes sobre los niveles de residuos alimentarios permitirán definir una base de referencia con la que se propondrán objetivos jurídicamente vinculantes para 2023. La legislación adoptada en mayo de 2018 exige que los Estados miembros supervisen e informen sobre los niveles de residuos alimentarios, así como que apliquen programas nacionales de prevención.

El 3 de mayo de 2019, la Comisión adoptó una metodología común de la UE para medir el desperdicio de alimentos que entró en vigor en octubre de 2019. Se basa en una definición común para el desperdicio de alimentos. Esto garantizará unos niveles de seguimiento coherentes en toda la UE. Los miembros empezaron a recopilar datos sobre residuos alimentarios a partir de 2020 e informarán sobre los niveles nacionales de residuos alimentarios a mediados de 2022.

¿Cree que la UE está haciendo lo suficiente para hacer frente al desperdicio de alimentos? ¿Qué aspecto o aspectos de la solución descrita anteriormente cree que podrían mejorarse? Comparta sus opiniones a continuación.

© EIT Food
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Del desperdicio al valor: cómo abordar el desperdicio de alimentos

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