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Dieta en crecimiento y desarrollo

La infancia es un momento de aprendizaje y desarrollo. Un bebé tendrá su primera experiencia con la comida durante su primer año de vida.
Drawing of a teenager standing on a skateboard
© University of Groningen

La infancia es un momento de aprendizaje y desarrollo. Un bebé tendrá su primera experiencia con la comida durante su primer año de vida. Después de la infancia, el niño crece rápidamente y necesita una dieta saludable. ¿Cuáles son los mejores alimentos para los niños en las distintas fases de su vida? ¿Cuánto necesitan y qué no deben consumir? En este artículo aprenderá cómo la nutrición puede influir en el crecimiento y el desarrollo.

Lactantes

En esta primera fase de la vida, el bebé crecerá considerablemente. Así, es importante que el bebé reciba nutrientes suficientes. La lactancia materna es el método óptimo de alimentación del lactante y se recomienda en todo el mundo durante los primeros 6 meses de vida. La composición de la leche materna varía automáticamente con el tiempo para satisfacer las necesidades del bebé. Contiene, por ejemplo, ácidos grasos omega-3 y omega-6 (AGPI) de importancia crucial para el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso. La leche materna también protege al bebé de enfermedades, ya que contiene anticuerpos y otros principios activos. Por ejemplo, los lactantes tienen menos probabilidades de sufrir infecciones respiratorias y problemas digestivos. Además, la lactancia también se ha relacionado con un menor riesgo de obesidad en etapas posteriores de la vida.

La leche de fórmula es la alternativa si una mujer no puede o decide no dar el pecho. Su composición está estrictamente regulada por la legislación europea, para garantizar que las leches artificiales contienen las cantidades recomendadas de nutrientes. Tanto los lactantes alimentados al pecho como con biberón precisan suplementos de vitamina D. Los bebés que reciben leche materna también necesitan suplementos de vitamina K.

Alrededor de los 6 meses de edad, la leche materna o de fórmula por sí sola ya no es suficiente para satisfacer las necesidades del bebé y debe comenzar el proceso de destete. Durante el destete, la alimentación con leche se sustituye gradualmente por alimentos sólidos. En la fase inicial, el niño se acostumbra a la sensación de la comida, con distintos sabores y texturas. Alrededor de su primer cumpleaños, el niño debe realizar tres comidas al día además de tentempiés saludables. Es importante ofrecer a los bebés un amplio abanico de alimentos para asegurarse de que reciben todas las vitaminas y minerales que necesitan. También hará que sea menos probable que se vuelvan quisquillosos con la comida más adelante.

La leche de vaca entera no es adecuada antes de los 12 meses de edad, dado que el sistema inmunitario aún no está totalmente desarrollado. Tampoco se recomienda consumir con frecuencia zumo de frutas y otras bebidas azucaradas, que pueden derivar en caries. Por lo general, es mejor dar agua y té tibio a los niños pequeños, ya que no contienen calorías. Tampoco debe administrarse miel a niños menores de un año, ya que existe un riesgo de contaminación bacteriana que puede causar botulismo infantil. La sal debe limitarse a 1 gramo al día, ya que los riñones no pueden soportar mucha sal. Los alimentos procesados pueden tener un alto contenido de sal y, por lo tanto, deben evitarse.

Niños pequeños

Los niños pequeños y preescolares crecen rápidamente y comienzan a moverse con más frecuencia. Por lo tanto, sus necesidades energéticas son altas en comparación con su tamaño corporal. Dado que la capacidad del estómago de un niño es relativamente pequeña, se debe ofrecer una gran cantidad de nutrientes en pequeños volúmenes varias veces al día. Una dieta saludable para los niños pequeños (véase la tabla 1 del siguiente anexo) consiste, por ejemplo, de pan integral, patatas, arroz, pasta, legumbres, verduras, fruta, leche (productos), queso, carne (productos), pescado, pollo, huevo, sustitutos de la carne, margarinas y aceites y agua. No se deben administrar con demasiada frecuencia alimentos como patatas fritas, pasteles, galletas, chocolate y alimentos fritos con un alto contenido de grasa y azúcar/sal, pero bajos en otros nutrientes.

En esta fase es esencial desarrollar hábitos alimenticios saludables. Es mejor no usar la comida como recompensa, ya que esto puede alentar a los niños a pensar de manera más positiva sobre los alimentos (dulces) y estimular su preferencia por estos (aún más). Los niños también necesitan aprender a escuchar sus sentimientos naturales de hambre y saciedad. Por lo tanto, es mejor no obligarles a comer ni vaciar su plato si tienen un apetito normal. Esto puede derivar en una ingesta de alimentos superior a la necesaria, y los niños se acostumbrarán a superar sus límites, lo que conduce a un mayor riesgo de obesidad infantil.

A través de una dieta saludable y variada, los niños pequeños obtienen suficientes vitaminas y minerales. Sin embargo, la suplementación adicional de vitaminas difiere entre países. Por ejemplo, en el Reino Unido se recomienda administrar suplementos de vitamina A, C y D hasta los 5 años de edad, mientras que los Países Bajos recomiendan administrar suplementos de vitamina D hasta los 4 años.

Escolares

Los niños de 5 a 12 años crecen muy rápidamente y pueden ser muy activos cuando empiezan la escuela. Por lo tanto, es importante mantener una dieta equilibrada con energía y nutrientes adecuados. Las necesidades energéticas pueden variar entre niños, dado que algunos pueden ser más activos físicamente o más altos que otros. Al igual que los bebés y los niños pequeños, los escolares deben limitar el consumo de sal y azúcar.

Cuando crezcan, comenzarán a acumular distintas experiencias que pueden dar forma a sus preferencias alimentarias y patrones dietéticos. Entre ellas, destacan los hábitos y preferencias de sus amigos en la escuela y de aquellos con quienes socializan. Muchas otras influencias también comenzarán a cobrar fuerza, incluidos los hábitos alimenticios asociados con los modelos a seguir. A medida que los niños eligen cada vez más alimentos por sí mismos, una comprensión básica de los principios de la alimentación saludable puede ayudarles a tomar decisiones sensatas.

La actividad física en la infancia puede resultar beneficiosa en términos de interacción social y bienestar, y es importante para el crecimiento saludable y el peso corporal. Se recomienda realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada, como caminar o andar en bicicleta. Al menos dos veces por semana, esto también debe incluir actividades que mejoren la salud ósea, la fuerza muscular y la flexibilidad, por ejemplo, correr, nadar o bailar.

Adolescentes

Una vez que el niño abandona la escuela primaria y pasa a ser un adolescente, la necesidad de energía adicional aumenta de nuevo. Durante la pubertad los niños experimentan un fuerte crecimiento físico. Se hacen más altos y aumentan de peso. En general, un niño necesita más proteínas que una niña, ya que a menudo son más altos y tienen una masa corporal más magra. Las niñas necesitan más hierro que los niños después de comenzar la menstruación, para suplir las pérdidas menstruales. El calcio y la vitamina D resultan especialmente importantes durante el período de crecimiento de un adolescente, para el desarrollo óseo. Además, la actividad física tiene efectos duraderos sobre la salud ósea y ayuda a mantener un equilibrio energético saludable. Se recomienda a los adolescentes realizar al menos 60 minutos de actividad física de intensidad moderada a vigorosa todos los días, y evitar realizar demasiadas actividades sedentarias, como ver la televisión, videojuegos o viajar en coche, autobús o tren.

En esta fase, es más probable que los adolescentes coman fuera y tomen sus propias decisiones alimentarias. En muchos casos, esto significa que optarán por refrigerios y comida rápida en lugar de elegir comidas saludables, que a veces pueden omitir convenientemente. Por lo tanto, las comidas escolares pueden contribuir de forma importante a la ingesta de energía y nutrientes de los adolescentes. En ocasiones, también se saltan el desayuno. Sin embargo, tras una noche de sueño reparador, es importante proporcionar al cuerpo nueva energía a través de alimentos y bebidas. Comenzar el día con un buen desayuno también promueve la concentración en la escuela.

Algunos adolescentes intentarán encontrar su propia identidad a través de la dieta, lo que puede resultar en vegetarianismo o el seguimiento de ciertas dietas o modas. En esta fase, los adolescentes también se vuelven conscientes de su peso e imagen corporal, lo que, para algunos, puede ocasionar trastornos alimenticios u otras conductas poco saludables. Los trastornos alimenticios –como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa o el trastorno por atracón– son enfermedades mentales graves que tienen un gran impacto sobre el bienestar físico, mental y social de una persona. En esta fase, los adolescentes también pueden empezar a fumar o beber, por curiosidad o porque les resulta emocionante. No obstante, el cerebro de los jóvenes continúa desarrollándose hasta los 25 años y el consumo de alcohol dificulta este crecimiento. Esto puede dar lugar a problemas de conducta y aprendizaje. La educación sobre un estilo de vida saludable y los riesgos de una conducta poco saludable continúan siendo, por lo tanto, importantes en todas las fases de la vida.

Qué nos gustaría que hiciera

Nos gustaría que reflexionara sobre lo anterior y compartiera un ejemplo de intervención o iniciativa que estimule la alimentación saludable entre los niños de su país.

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Autor: Dr. Tim van Zutphen

© University of Groningen
This article is from the free online

Nutrición para la salud y la sostenibilidad

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