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 Jig vio piezas de rompecabezas
Los componentes

Los componentes básicos

Como hemos visto en los entrevista al Dr Luis Bavestrello, si bien básicamente para el armado de un equipo de PROA precisamos a priori los componentes básicos universalmente aceptados, en nuestra región hay diferencias que debemos tener siempre presente:

• La disponibilidad de recursos es habitualmente más restringida en América Latina que en los países de mayores ingresos. En este sentido, los invitamos a volver a revisar el artículo Howard et al. An international cross-sectional survey of antimicrobial stewardship programmes in hospitals. Allí podrá ver, por ejemplo, la diferencia de disponibilidad horaria semanal de los diferentes miembros del equipo de PROA.

• Por este motivo, el apoyo pro-activo –y no solamente formal…- de las autoridades en todo el proceso resultará esencial para el éxito del programa.

• Es imprescindible designar a un líder con experiencia en el manejo de los antimicrobianos, que sea carismático, bien reconocido y permita buscar y reunir –dentro de los recursos existentes en la institución- a los actores clave para el armado del programa.

• El farmacéutico es esencial dentro del núcleo del equipo, y no necesariamente debe contar con experiencia previa en farmacia clínica. El inicio de sus actividades en las salas de internación comprenderá, además, su entrenamiento en terreno.

• Resulta necesario el vínculo continuo con el personal de epidemiología y control de infecciones.

• En el caso de no contar con un microbiólogo clínico, el técnico en esta materia deberá ser incorporado al equipo central, puesto que proveerá de la información necesaria respecto de la evolución de los aislamientos y su antibiotipo y permitirá una adecuada retroalimentación.

• Es preciso reclutar a la mayor cantidad de profesionales del campo asistencial, inicialmente de las unidades de internación más críticas en cuanto al consumo de antimicrobianos (por ejemplo, Unidades de Terapia Intensiva, Medicina Interna, Hematología, etc). Estos colegas deben sentirse desde un inicio parte del equipo y participar en las decisiones políticas y estratégicas.

• La elaboración de guías propias de tratamiento en conjunto con los efectores de las unidades de internación es clave para que todos se sientan parte activa del proceso y no vivan al PROA como una imposición.

• Finalmente, debemos hacer sentir cada avance y logro, por pequeño que sea, como propio de todo el equipo, y principalmente, de la Unidad en cuestión. Esto permitirá un mayor entusiasmo y motivación para ir por más…!

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This article is from the free online course:

Optimización del uso de antimicrobianos: Gestión de la resistencia a los antimicrobianos

University of Dundee

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