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Introducción a los principios de preparación, respuesta, transición y recuperación en el contexto de la COVID-19 y otros BEI

Se presentan los principios rectores de preparación, respuesta, transición y recuperación en el contexto de la COVID-19 y otros BEI.
¿Cuáles son los principios rectores de preparación, respuesta, transición y recuperación en el contexto de la COVID-19 y otros brotes de enfermedades infecciosas?
Los principios rectores para la protección de la infancia en un brote de enfermedades infecciosas que se describen aquí se basan en los 10 principios básicos de las Normas Mínimas para la Protección de la Niñez y Adolescencia en la Acción Humanitaria (NMPNA). Fueron elaborados en 2020 por La Alianza para la Protección de la Infancia en la Acción Humanitaria para apoyar a los profesionales en las acciones basadas en principios a través de todas las etapas de la respuesta a la COVID-19 y otras BEI.
Principio rector 1: Priorizar el interés superior del niño y sus opiniones en todas las etapas.
Al tomar decisiones que afectarán a los niños y niñas y su bienestar, ellos tienen derecho a que: 1) se evalúe y se tenga en cuenta su interés superior, y 2) se compartan sus opiniones de forma libre y segura para que sean tenidas en cuenta en el proceso de toma de decisiones.
Para determinar el interés superior del niño es necesario evaluar las posibles consecuencias positivas o negativas de las acciones que se puedan llevar a cabo en nombre del niño. Las estrategias clave para involucrar a los niños incluyen:
  • Adaptar mensajes para y con toda la variedad de niños y niñas, incluidos bebés, niños pequeños y adolescentes;
  • Brindarles la información adecuada;
  • Escucharlos;
  • Exhortarlos a que expresen sus preocupaciones e ideas;
  • Aprovechar sus fortalezas; y
  • Priorizar sus opiniones y las de sus cuidadores en la toma de decisiones.
Principio rector 2: Aplicar los principios de no discriminación e inclusión durante los brotes de enfermedades infecciosas.
El derecho internacional exige el respeto por la dignidad inherente, la diversidad y la aceptación de todos los niños y niñas. Estos no serán discriminados por motivos de género, orientación sexual, edad, discapacidad, nacionalidad, estado migratorio o ninguna otra razón. Los BEI pueden aumentar la discriminación y los riesgos específicos para la infancia en relación con todas las formas de abuso, descuido, explotación y violencia. Los trabajadores y los miembros de la comunidad deben procurar la participación diversa de los niños y, al mismo tiempo, garantizar que todos ellos tengan acceso a recursos y apoyo de protección adaptados.
Principio rector 3: Construir la continuidad de la atención y la protección en todas las etapas de la crisis.
La programación eficaz se verá diferente a medida que la dinámica de la enfermedad y la respuesta cambien en los diferentes contextos. Es fundamental garantizar la continuidad y la adaptación de los servicios de protección de la infancia a medida que los países y las comunidades atraviesan las diversas etapas del BEI y se preparan para gestionar casos con consecuencias a largo plazo y problemas críticos de protección.
Principio rector 4: Hacer que los gobiernos participen en la elaboración de marcos legales y de políticas innovadores y centrados en la infancia para proteger a todos los niños y niñas.
La urgencia de los nuevos riesgos para la protección de la infancia durante un brote puede ofrecer una oportunidad para que los actores de protección de la infancia aboguen por mejores marcos legales y de políticas. Los esfuerzos de promoción deben garantizar que las medidas implementadas para enfrentar un BEI sean adaptadas para apoyar las necesidades de los niños en todas las etapas de su desarrollo y estén en consonancia con las normas internacionales, incluidas las NMPNA y la Norma humanitaria esencial.
Principio rector 5: Involucrar a las comunidades para que orienten la respuesta en materia de protección de la infancia.
La participación de la comunidad es fundamental para prevenir y mitigar el abuso, el descuido, la explotación y la violencia contra los niños durante los BEI, y darles respuesta. Los miembros de la comunidad, incluidos los niños, niñas y jóvenes, están en condiciones de identificar y responder a los riesgos: saben cómo fortalecer y mantener entornos protectores para los niños y las familias. Trabajando en colaboración con los miembros de la comunidad —formal e informalmente, en todos los sectores, géneros y edades—, los niños correrán menos riesgo.
Principio rector 6: Adaptar y fortalecer los sistemas de protección de la infancia, tanto formales como informales.
La COVID-19 y otros BEI pueden alterar los sistemas de protección de la infancia, incluidos los servicios formales (por ejemplo, servicios sociales, de salud, educación y justicia) y los sistemas informales (por ejemplo, redes de cuidado familiar y comunitario). El fortalecimiento de los sistemas implica desarrollar un plan para evaluar, mejorar y adaptar las partes de los sistemas de protección de la infancia que deben fortalecerse mientras se construye sobre las fortalezas comunitarias e individuales existentes para apoyar y proteger a los niños y sus familias.
Principio rector 7: Documentar y medir el progreso para evaluar el éxito de las respuestas a los problemas de protección de la infancia. La valoración, la medición, la evaluación y el monitoreo activo son vitales para una respuesta eficaz y a largo plazo. Cada etapa en cada contexto contiene nueva información que es importante para el seguimiento de los riesgos emergentes, la identificación de prácticas prometedoras y la toma de decisiones sobre programación e intervenciones. Es fundamental que se integren sistemas de monitoreo y rendición de cuentas adecuados, inclusivos y no discriminatorios en los planes de respuesta y transición/recuperación para todos los niños, familias y comunidades afectados.
Principio rector 8: Aprovechar los factores de protección al tiempo que se enfrentan los factores de riesgo.
Aunque hay muchos factores que ponen a los niños en riesgo de sufrir violencia y necesitar protección, también hay numerosos factores de protección que tienen el potencial de mitigar y prevenir estos riesgos. El Marco Socioecológico sitúa a los niños dentro de la familia, la comunidad y la sociedad a la hora de definir la complejidad de estos riesgos, al tiempo que destaca los factores de protección que pueden guiar a los profesionales y a los responsables políticos en la respuesta a los retos previstos y otros.
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Protección de la infancia durante la COVID-19 y otros brotes de enfermedades infecciosas

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