Violencia doméstica: apoyarse a uno mismo o a un amigo.

Cada día en todas las partes del mundo hay mujeres que sufren maltrato emocional, físico, sexual y financiero por parte de aquellos que les son más allegados: su marido, su pareja o su novio. Según una investigación de Women’s Aid (organización cuya traducción es «ayuda a la mujer»), 1 de cada 5 mujeres irlandesas sufren algún tipo de violencia doméstica. Esta situación puede afectar a cualquier mujer independientemente de su edad, estado civil, clase u origen étnico. Sin excepción, el mayor riesgo de una mujer de sufrir violencia proviene de un hombre que ya conoce.

En España desde septiembre del 2007 hasta el 31 de enero del 2018 se han contestado 732.029 llamadas al teléfono gratuito para las mujeres en situación de violencia machista, este teléfono funciona las 24 horas del día los 365 del año y depende del Ministerio de Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad. Esta cifra es sorprendente y probablemente es solo la punta del iceberg, ya que la investigación demuestra que solo un pequeño porcentaje de víctimas accede al apoyo prestado por una línea de ayuda o un servicio de apoyo.

Esto significa que es posible que miles de mujeres estén sufriendo en silencio y solas. Es importante que cualquier mujer que esté sufriendo maltratos sienta que puede hablar con alguien, ya sea un miembro de la familia o un/a amigo/a, un/a compañero/a de trabajo o un servicio de salud u organización de apoyo, como Women’s Aid, o a nivel del territorio español con el Observatorio Estatal contra la violencia de género o Mujeres Unidas contra el maltrato. En cada comunidad autónoma también existen asociaciones y organizaciones específicas para ayudar a las mujeres que sufren maltrato. Nadie merece sufrir abusos y nadie debería sufrir en silencio.

Vivir con violencia de género o machista puede hacer sentir a las mujeres que viven en una terrible trampa. Sin embargo, hay una buena noticia. La violencia de género no es una enfermedad terminal. Conocemos a muchas mujeres que han escapado del maltrato y están a salvo. Si te encuentras en esta situación, lo principal es que seas consciente de que no estás sola, de que no es tu culpa y de que le pasa a otras mujeres cada día. Habla con alguien en quien confíes o llama al servicio de apoyo local.

Violencia doméstica y embarazo

Muchas mujeres que sufren violencia de género están embarazadas. Pensar que la violencia doméstica disminuye o se interrumpe durante el embarazo es una percepción errónea; la investigación demuestra que no solo no se interrumpe durante el embarazo, sino que en muchos casos aumenta. El 30 % de las mujeres que sufren violencia doméstica son víctimas de la primera agresión física durante el embarazo (i).

Durante el embarazo, la violencia doméstica puede tener una serie de consecuencias adversas para la salud maternal y neonatal, incluidas la mala nutrición, el aborto espontáneo, hemorragias, el parto prematuro, traumatismos, el desprendimiento de la placenta, un peso bajo al nacer, la muerte maternal y la muerte fetal.

Todo esto hace que la violencia de género sea una gran preocupación para los profesionales de la salud de los servicios de salud maternal.

A pesar de que el embarazo puede ser una etapa en la que las mujeres que están en relaciones abusivas son especialmente vulnerables, también ofrece a los profesionales una oportunidad clave para identificar a las víctimas y prestarles apoyo de manera adecuada gracias al carácter rutinario del cuidado prenatal y posparto.

Señales de alerta para detectar a las mujeres afectadas

El maltrato físico es la forma de abuso más fácil de entender, pero la violencia de género también incluye el maltrato emocional, sexual y financiero. Las mujeres que se ponen en contacto con servicios u organizaciones especializadas en el abordaje de la violencia de género quieren hablar de todas estas experiencias. Quizá les hayan hecho daño en un incidente reciente, o quizá se trate de un patrón de conducta que ha ido evolucionando a lo largo del tiempo y que cada vez es más difícil de soportar. La violencia de género no es algo que suceda una sola vez, sino un patrón que a menudo con el tiempo va a más. A veces «los árboles no nos dejan ver el bosque». Disponer de un espacio seguro y sin prejuicios para hablar de ello hace que sea más fácil para las mujeres pensar en las inquietudes y los miedos que han estado escondiendo durante tiempo porque no se atrevían a decirlos en voz alta.

Para obtener más información de las señales de maltrato, visita la siguiente página web.

¿Te preocupa alguien a quien conoces?

Las mujeres que sufren violencia doméstica puede que escondan o justifiquen lo que les está pasando, o que le resten importancia. Es posible que no haya señales obvias de que algo va mal en la relación. Sin embargo, es posible que empieces a notar que parece estar nerviosa con su pareja o ante la posibilidad de hacerlo enfadar o de mostrar su desacuerdo con él. Quizá ella haya empezado a evitar eventos sociales o de trabajo o a reducir el contacto con su familia y amigos. Es posible que muestre señales de haber perdido la seguridad en sí misma, de sentirse deprimida o de sentirse decaída.

¿Qué preguntas debo hacer?

Salvo que estés intentando ayudar a una mujer que se haya mostrado muy abierta sobre su experiencia, puede resultarte muy difícil confirmar el problema directamente. No obstante, hay algunos pasos básicos que puedes seguir para ayudar y apoyar a alguien que haya confiado en ti y te haya contado que sufre maltratos.

Visita para obtener información sobre cómo apoyar a alguien a nivel emocional y a nivel práctico.

Recuerda cuidarte a ti misma también mientras prestas apoyo a alguien que pasa por un momento tan difícil y emocional. Asegúrate de no ponerte a ti misma en una situación de peligro; por ejemplo, no te ofrezcas para hablar con el maltratador sobre tu amiga ni permitas que el maltratador te vea como una amenaza a su relación.

¿Qué puedes hacer si te encuentras en esta situación y quieres salir de ella?

Reconocer que sufres maltratos es un paso importante. Qué hacer a partir de este momento depende de ti. Quizá sientas que necesitas tiempo para pensar en tu situación; o quizá ya estés decidida a irte. Decidas lo que decidas, la prioridad es siempre tu seguridad y la de tus hijos/as. Ve paso a paso. No tienes que decidir si dejar la relación inmediatamente, si es que eso es lo que quieres. Solo tú sabes cuál es la decisión correcta para ti.

Un buen punto de partida es llamar a la línea de ayuda telefónica gratuita nacional o a un servicio de la zona en la que vivas para obtener apoyo e información sobre qué opciones tienes y qué ayuda pueden prestarte para construir una nueva vida en un lugar en el que tú y tu familia estéis a salvo.

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This article is from the free online course:

La Salud de la Mujeres en el Postparto

Trinity College Dublin